PROCEDIMIENTOS CONCURSALES, REFINANCIACIÓN

Empresas en dificultades (Segunda parte)

Herramientas al alcance

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Partíamos en el anterior artículo de la premisa del “puede”: el empresario o directivo prevé un futuro inmediato de dificultades o se hace consciente de que está en dificultades.

Conocemos varias alarmas endógenas: pérdidas en el ejercicio; tensiones de liquidez; pagos a proveedores que se alargan; financiación bancaria que se reduce; minoración de la contratación que provoca sobredimensionamiento; huelgas sectoriales que perjudican la marcha empresarial; necesidad de aplazamientos a la TGSS o a la Agencia Tributaria…

No todo tiene que ocurrir al mismo tiempo, pero individual o conjuntamente constituyen síntomas de un riesgo de continuidad o de solvencia empresarial.

En nuestra experiencia hemos detectado un doble comportamiento en el administrador de la sociedad. En unos casos, se produce una huida hacia delante ensoñando un futuro en el que las cosas se resolverán por si solas. En otros, a nuestro juicio más acertados, el empresario se rodea de las personas adecuadas para definir y ejecutar un plan.

Sea como fuere, la primera reacción es la más importante y la huida hacia delante es una tentación con pocos visos de éxito. Si se me preguntara, trataría de analizar qué caminos se pueden recorrer activamente para devolver a la empresa a la estabilidad desde el estado de deterioro que se sufre.

Defendemos que cada empresa es singular y sus circunstancias son y serán muy particulares. Por esta razón, en unos casos habrá que adoptar unas medidas y en otras, aun con similar problemática, el tratamiento será distinto. En todo caso, las medidas deberán ir del corto al largo plazo (tanto en cuanto a su puesta en marcha, como en la duración y medición de sus efectos). Enunciamos algunas:

  • Siempre es recomendable la realización de un DAFO y modelo CANVAS riguroso;
  • Conviene un análisis y adecuación del balance;
  • Es positivo conocer la estructura de financiación deseada (pero atención al otorgamiento de financiación a cambio de garantías reales o, peor, personales);
  • Se identificará de nuevo la tipología de cliente;
  • Conviene el rediseño de las operaciones, incluidos las de administración y sistemas;
  • Se podrán negociar las condiciones económicas y plazos de pago con proveedores;
  • Es muy delicado pero recomendable la revisión de la estructura laboral, análisis de capacidades y renegociación salarial;
  • Se podría elevar una propuesta de acuerdo con los organismos públicos (atención a la exigencia de otorgamiento de garantías reales);
  • En caso de ser industria, se analizarían las necesidades de inversión y capacidad de desinversión;
  • Se recomienda un estudio de la capacidad de homologación de procesos.
  • Es siempre positivo realizar una revisión de precios y refuerzo de la iniciativa comercial.

Alternativa o complementariamente, se podrá iniciar una negociación global de la deuda financiera mediante una refinanciación con homologación judicial.

Pero a veces ocurre que las medidas analizadas y la estrategia puesta en marcha, requiere de un plazo de tiempo considerable incompatible con los rigores del corto plazo y las obligaciones adquiridas por la empresa. En ese supuesto, la herramienta concursal puede ser el útil más oportuno al alcance del empresario. Profundicemos en esta estrategia.

Una de las grandes aportaciones del concurso de acreedores es, precisamente ese: Los acreedores (con salvedades tasadas) se alinean y dejan de contar con la ejecutividad de sus créditos. Dicho de modo más sencillo, la deuda de la empresa deja, por un periodo determinado, de ser exigible, liberando a la compañía en dificultades de las tensiones inmediatas de tesorería.

Iniciado el procedimiento, con la debida política de comunicación y transparencia a todos los afectados por el concurso, el empresario podrá aplicar su estrategia de reestructuración sin el riesgo de bloqueos que se lo impidan y, paralelamente, podrá renegociar tanto el importe de la deuda con sus acreedores, como las condiciones temporales de pago.

El concurso no es una herramienta perfecta, y es verdad que algunas veces detectamos la resistencia del empresario a promover su utilización. Sin embargo, en muchos casos, es una metodología oportuna, útil y diferencial sobre la que les invitamos a reflexionar.

Concluyo como empecé. Cada empresa es singular y las medidas que se apliquen deben ser diseñadas de manera individualizada. Solo así la compañía en dificultades tendrá la oportunidad de salir reforzada.

Iñigo Gómez Bilbao

Defendemos que cada empresa es singular y sus circunstancias son y serán muy particulares. Por esta razón, en unos casos habrá que adoptar unas medidas y en otras, aun con similar problemática, el tratamiento será distinto
  • En todos los casos diseñamos un plan de acción a medida. Cada situación es diferente.
  • Nos involucramos de principio a fin. No hay excusas.
  • Somos cuidadosos con nuestros honorarios y sin sorpresas. Las cuentas claras.
  • Hechos y valores. Eso es lo que nos caracteriza.

Teléfono 944 23 37 00    info@firmafgm.com

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